La mantechoncha, el pan de los dioses

El nacimiento de la manteconcha.

La gente del centro está acostumbrada a no quedarse con ganas de nada y eso de las desiciones difíciles no está en su vocabulario.

Si no saben qué comer, torta o chilaquiles, no hay problema, hacen una torta de chilaquiles; se les antoja un tamal, pero también la torta, pues hagamos una torta de tamal.

¡Ven como no se les complica nada!

Ahora volvieron de nuevo a hacer de las suyas, pero en esta ocasión no fue con comida salada, sino con pan dulce.

¡Señoras y señores ha llegado para todos ustedes la “Manteconcha”!

Hay quienes piensan que ya todo está hecho, dicho u horneado; en pocas palabras, que cualquier pan que se nos venga a la mente ya existe en las charolas de algún negocio tradicional o si no, por lo menos alguien ya hizo un equivalente. Sin embargo la magia y el ingenio del mexicano han apostado sus últimas cartas para demostrarle a los escépticos que el pan todavía tiene terrenos inexplorados.

Los maestros panaderos del El Manantial quienes crearon la “Manteconcha”

Es nada más y nada menos que la combinación perfecta de la concha y la mantecada —también conocida como panquecito.

Este invento que muchas personas han considerado el “crossover perfecto” se convirtió en tendencia la mañana del 14 de agosto.

“Si la perfección existiera seguramente luciría como una manteconcha.”

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Hay quienes dicen que ya existía algo similar en Puebla, otros que en el Estado de México, la verdad es que no importa quién o donde se haya inventado, lo que importa es que se inventó.

Referencia: Cultura Colectiva

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