origen del pozole

El origen del pozole: un oscuro pasado

Las fiestas patrias están ya a la vuelta de la esquina y como es de esperarse los platillos típicos estarán a la orden del día, pero sobre todo en tu barriga.

Ya enserio güero, eso es lo más delicioso de estas fiestas, comerte unos chiles en nogada, unas enchiladas, un buen plato de pozole con carne de puerco, chile y verduritas que a todos nos encanta.

Y hablando de eso, sabes ¿cuál es el origen del pozole?

Jamás imaginarás cómo se preparaba en la antigüedad, aquí te va la historia.

Pa’ empezar su nombre es de origen náhuatl, significa ‘espuma’, porque se prepara con granos de un maíz especial llamado cacahuazintle, que durante dos horas se precoce en una solución de agua con óxido de calcio, de este modo los granos de maíz pierden la cáscara fibrosa que los cubre y cuando hierven se abren como flor, que les da una apariencia de espuma.


Con forme fue pasando el tiempo la preparación de este platillo fue sufriendo diferentes cambios, muchos de estos cambios varían según la región.

En el estado de Guerrero se le agrega tomate verde, en Michoacán chicharrón, en Colima queso blanco, en Jalisco cerdo y chile ancho y en las zonas costeras sardinas.

Pero eso no es lo tétrico u oscuro, lo que sí es que los primeros pozoles se comían con carne humana.

Moctezuma disfrutaba de un platillo de Pozole ofrendado al dios Xipe Tótec, la ofrenda era otorgada al dios de la primavera en una plegaria por las buenas cosechas.

A Moctezuma se le servía un enorme plato de pozole, coronado con el muslo de un prisionero sacrificado.

Esto lo comenta  Fray Bernardino de Sahagún en la Historia General de las Cosas de la Nueva España.

Y según las recetas de cocina recabadas por los frailes españoles después de la conquista, dice que los restos del cuerpo se cocían con maíz. Otras versiones señalan que lo hervido en el pozole no era carne humana, sino xoloitzcuintle, una raza de perro domesticado y criado para consumo humano, ya sabes como Dante de Coco.

 

Y para hacer todavía más real este relato y que no te quede ninguna duda güerito, en el libro Sabor que somos, coeditado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes dice:

En marzo de 1530, luego de vencer a los indígenas, el conquistador español Nuño Beltrán de Guzmán entró a Tonalá (Jalisco), donde fue recibido por la cacica Itzoapilli Tzapontzintli y le ofreció un pozolito.

“Dicen que acercándose don Nuño Beltrán de Guzmán a la olla pozolera, vio que en el maíz había restos humanos inconfundibles, por lo que iracundo echó mano a la espada y quebró de un tajo la olla de arriba abajo, conminando a la reina y los tonaltecos a ya no comer carne humana”.

Te dijimos que iba a ser una historia oscura…

Si sí fue así o no, no lo podremos saber nunca con sinceridad puesto que obviamente no vivimos en esa época, sólo nos queda disfrutar del pozole tal y como lo conocemos ahora.

 

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